¿DEPORTE, EJERCICIO O ACTIVIDAD FÍSICA?

A simple vista estos tres conceptos podrían parecer lo mismo, incluso sinónimos, así lo vemos

día a día en cualquier alusión a estos términos ya sea en redes sociales, televisión, radio…, y

ciertamente no es así. Es importante saber diferenciar los términos cuando hablamos de algo y

pienso que es necesario hacer hincapié en ello.

 

Cuando hablamos de actividad física, nos referimos a cuando una persona realiza cualquier

tipo de movimiento de forma consciente y que conlleva una quema de calorías por encima de

su metabolismo basal (nivel mínimo de energía necesario para que una persona pueda realizar

sus funciones vitales, por ejemplo respirar). La gran diferencia con el ejercicio físico es que

este es una forma de realizar actividad física de manera planificada y duradera a lo largo del

tiempo para mejorar su condición física y con ello buscar una mejor calidad de vida y llegar a

crear hábitos de vida saludables. Para tenerlo más claro, a continuación pongo un par de

ejemplos que nos van a ayudar a entender la diferencia de estos dos términos tan iguales y tan

diferentes a la vez:

 

Una persona realiza actividad física cuando por ejemplo va a andar en bici un día con sus

amigos o cuando simplemente sale a dar un paseo con su pareja, pero hablamos de ejercicio

físico cuando un grupo de personas queda de forma planificada dos veces por semana para

andar en bicicleta.

 

No todo es deporte, y es que estamos acostumbrados a que toda actividad física que se hace

en la calle con los amigos o en otro lugar sea llamado deporte, y eso no es correcto. Hablar de

deporte implica hablar de una actividad física realizada de forma reglada, institucionalizada,

planificada y con carácter competitivo. Jugar con los amigos al fútbol en el parque no es hacer

deporte, deporte es cuando estás inscrito en un equipo y tienes la posibilidad de medirte en

competición con otros con el objetivo de superarlos. Y pese a quien le pese es así, la

competición se basa en un objetivo, el resultado, y por ello es de sobra conocido el dilema de

si la competición en edades tempranas es positiva para los niños y niñas, un tema muy

interesante del que hablaré en el próximo artículo.

 

 


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